La magia del juego | DW Documental

El ser humano juega por instinto. Los perros y los gatos también juegan; incluso las arañas. Los investigadores han descubierto que eso aumenta las posibilidades de supervivencia en los animales. Cuanto más complicado sea el juego, mejor nos desarrollaremos motórica y mentalmente.

Jugar libremente mejora la inteligencia, la salud y la sociabilidad. El juego es un programa de aprendizaje evolutivo y una de las principales técnicas de adquisición cultural. Los científicos creen que la mayoría de los animales juegan, pero aún no comprendemos el instinto del juego, por ejemplo, en los lagartos o las arañas. El juego es más que un impulso sin propósito, como los investigadores descubrieron en experimentos con diferentes especies y parece una parte esencial del comportamiento social y la salud mental también en las personas, como enfatiza la psicóloga infantil canadiense Mariana Brussoni. En este reportaje se consulta a científicos de Europa, Estados Unidos y Canadá sobre la forma en que nos afectan los juegos. Algunos experimentos han demostrado que las ratas caen en estados depresivos si no pueden cultivar su instinto de juego. Un equipo de investigadores descubrió que las arañas ponen más huevos si han seguido su instinto por el juego. Así, en su caso el juego es algo vital e incluso afecta a la supervivencia de la especie. ¿Qué les sucede a los niños si pasan cada vez menos tiempo jugando al aire libre con otros niños? A los psicólogos del desarrollo les preocupa que ahora se están convirtiendo en padres quienes crecieron en la década de 1990, cuando irrumpieron los juegos electrónicos. Es posible que estos padres ni siquiera recuerden la importancia que tiene para los niños un juego poco controlado y en el que se corra cierto riesgo.